Paso 01 / 06
Escuchar
Estás aquí si tienes una idea que te gusta y todavía nadie de fuera la ha tocado.
Antes de construir hay una fase silenciosa que casi siempre nos saltamos.
No es imprudencia. Escuchar se parece demasiado a no hacer nada, y cuando el proyecto es tuyo, no hacer nada da miedo. En los primeros días aparece una urgencia extraña, la sensación de que si no empiezas ya alguien se te va a adelantar. Casi nunca es cierto, y esa prisa se acaba pagando más adelante.
Lo que busco en esta fase no es una opinión sobre mi idea. Las opiniones sobre ideas son amables por defecto: la gente dice que suena bien porque decir lo contrario sería descortés. Uno se lleva ese «suena bien» a casa y lo guarda como si fuera una prueba, cuando no lo es.
Lo que busco es qué está haciendo ya alguien sin mí. A mano, de forma incómoda, sin que nadie se lo haya pedido. Esa incomodidad es la señal más fiable que he encontrado, porque nadie se molesta en resolver algo que no le importa.
Hay además una parte que cuesta reconocer. Tu propio entusiasmo pesa más que cualquier opinión ajena, y si trabajas solo no hay nadie que lo compense. Aquí desconfío de mi criterio más que en ningún otro momento, no porque no sepa observar, sino porque quiero que la respuesta sea que sí, y querer algo cambia lo que uno escucha.
Sé que he terminado cuando puedo hablar de personas concretas en lugar de perfiles. Esta fase dura menos de lo que parece: llega un punto en que ya no estás aprendiendo nada nuevo, solo buscando que alguien te dé permiso.