Roomealo

El piso se elige en una tarde. La convivencia dura un año.

Un test de cuatro minutos para saber con quién vas a compartir cocina antes de firmar. Y el problema de arrancar algo que necesita dos lados a la vez.

Portada de Roomealo: «Encuentra con quién compartir piso»

Buscar habitación en una ciudad grande funciona más o menos así. Escribes a treinta anuncios, te contestan tres, vas a ver dos, y en una visita de veinte minutos decides con quién vas a compartir cocina, baño y silencio durante el próximo año. Sabes el precio, los metros y si hay ascensor. De la gente, nada.

Del otro lado no es mejor. Publicas una habitación y te llegan cuarenta mensajes iguales. No te faltan candidatos. Te falta saber cuál de ellos va a dejar los platos en el fregadero tres días.

Roomealo sale de una frase que teníamos apuntada mucho antes de tener nada: el piso se elige en una tarde, con quien convives es todo un año. Lo hago con un socio, y es el único de estos proyectos en el que no estoy solo. Se nota, para bien: hay alguien que te para cuando te enamoras de una pantalla.

La idea

En vez de ordenar habitaciones por precio y metros, Roomealo ordena personas por cómo se convive con ellas.

Haces un test de unos cuatro minutos, sin registrarte. No son preguntas abstractas, son situaciones. No te pregunto si eres ordenado, porque todo el mundo dice que sí. Te pongo delante esto: «La cocina lleva desde ayer con los platos sin fregar. No son tuyos». Y me dices qué haces.

Con eso salen ocho dimensiones y un perfil, que fue la parte que más me divertí escribiendo: Nido Tranquilo, «la casa es para descansar». Búho Discreto, «vives de noche y en silencio». Equilibrista, «ni biblioteca ni after». Fluido, «ya se irá viendo».

Lo que más me importa

Un porcentaje de encaje no sirve de mucho. Un 86 % no te dice nada. Así que cada comparación enseña tres cosas: en qué encajáis, con qué tener cuidado y qué deberíais hablar antes de firmar. Y esa última es una pregunta concreta, para hacerla en la visita: «¿Cada cuánto os parece bien que se quede alguien a dormir?».

Me gusta porque no esconde los roces. No intenta convencerte de que vais a ser los mejores amigos. Te da la conversación incómoda antes de que sea un problema.

Y un par de decisiones que no se ven. El ruido y la limpieza pesan más que el resto, porque es por lo que discute la gente de verdad. Y si en el piso ya viven tres personas, te comparamos con las tres y cuenta el peor encaje, no la media. Un piso no se rompe por la media.

El problema de los dos lados

Aquí empieza lo difícil, y es un problema que conocíamos de sobra y aun así nos metimos.

Roomealo necesita gente que busca habitación y gente que la ofrece. En la misma ciudad, a la vez. Sin uno, el otro no tiene nada que hacer. Es el huevo y la gallina de cualquier marketplace, y no hay diseño que lo resuelva.

Lo que hemos hecho es no abrir todavía. Roomealo está en lista de espera: te apuntas, dices si buscas o si tienes, y en qué ciudad. Abriremos ciudad a ciudad, primero donde más gente se apunte. Que la propia lista diga dónde empezar, en vez de decidirlo nosotros desde un escritorio.

Mientras tanto, los perfiles que se ven en la web llevan una etiqueta: «Datos de ejemplo». Preferí ponerlo claro a que alguien pensara que había un piso de verdad detrás.

Lo que hice antes de tiempo

Roomealo ya está en cinco idiomas, con páginas por ciudad y guías para la visita. Tiene su lógica, porque así es como alguien te encuentra cuando busca habitación. Pero también es construir el edificio entero antes de saber si alguien quiere entrar, y es un patrón que me reconozco en más de un proyecto.

Lo que me llevo, de momento

  • Que la buena pregunta no es «¿eres ordenado?» sino «¿qué haces con estos platos?». Hablar de situaciones y no de opiniones me sirve igual en un test que en una entrevista.
  • Que un marketplace no se lanza, se arranca. Y que el arranque no tiene nada que ver con el producto.
  • Que lo más valioso de Roomealo puede que no sea el porcentaje, sino la pregunta que te llevas a la visita.

La parte interesante viene ahora: qué ciudad abre primero y qué pasa cuando dos desconocidos se escriben por primera vez a través de algo que hemos hecho nosotros.

Capturas

  • Personas ordenadas por encaje, con datos de ejemplo
  • La página para quien busca habitación
  • La página para quien tiene una habitación libre
  • Lista de espera, con la tarjeta de encaje al lado

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